19.2.09

Una entrevista a Leopoldo María Panero, Leopoldo María Panero recita a Cummings y dos poemas

Hace poco reapareció la revista el Malhechor Exhausto (al mando de Miguel Ildefonso) con una exclusiva entrevista cargada de locura, malditez y poesía -como dice su autora Ofelia Huamanchumo- al gran poeta español Leopoldo María Panero; a continuación un poco de esa exquisita y delirante conversación:

¿Tienes algo en contra del fuego?
Yo no, el diablo es el que tiene algo contra el fuego. Todo es por la posición del universo con el dos, que es el número del diablo, de la lotería. El fuego no quema.


¿Tú sabes quiénes fumaron primero en el mundo?
Los indios. Fumaban marihuana y ya está. La pipa de la paz era de marihuana. La cocaína y la heroína me gustan mucho. [silencio] Hasta cierto punto, a mí me quisieron matar de sobredosis los del manicomio de Canarias. Lo que no me gusta es que se asusten del diablo. El diablo qué les ha hecho.


Pero tú has dicho que los españoles están locos. La mayoría, entonces.
Los españoles están locos. Todo el mundo está loco, más o menos. La paranoia es de verdad. ¿Por qué no me lincharon en Francia? Nosotros queríamos ir a juicio con los periódicos, la radio y la televisión, contra el rey. Para proclamar la república y abolir las bases populares yanquis por odio a la CIA. Con rey o sin reyes, hay leyes. Y el rey es un déspota ilustrado, se dedica a merendar bebés y a castrar niños.


¿Quieres declarar algo en contra del Rey, o de las leyes?
No, que en la CIA ni creen en la penitencia ni en el ‘diyún’, que es un alucinógeno. Yo soy un mago, tengo poderes. Yo inventé telepáticamente una ley. Y es que los guardias civiles no puedan viajar en avión más que en uniforme.


¿Podrías contarnos algo más de tus experiencias políticas?
En París no me lincharon, ni me tocaron ni un pelín. Pensaban matarme en el hotel Los Alpes, pero me salí a la calle y se acabó la muerte. Yo no había editado un solo libro en Francia. Mallarmé entre catorce y veinte libros de poesía y puteado como si fuera un perro. Toda la CIA en Francia. Y los masones me intentaron matar en el 77 en Barcelona, era una secta ridícula pero alababan la muerte y eso no tiene ninguna gracia. Lo masones adoran al diablo. Y los curas también, por lo visto, no tienen nada de santos.


¿Hay algo más que quieras contarme, Leopoldo?
No, ya no hay nada que contar. [Encuentra en el libro, por fin, el Octavo Poema de la Vieja, citado por fragmentos varia veces durante la conversación, y lo lee, esta vez completo:] Las viejas sólo sabemos alabar al demonio... de los ángeles nos burlamos pues nos recuerdan nuestros amores...carne arrugada y fofa sólo puede ser follada por el pellejo de una bestia... Paseando entre las tumbas gritamos Pape satán, pape satán aleppe, y la muerte nos sonríe alegre, como nuestro último baile... Por la mañana, cuando el sol sale a perseguir la manada bailamos con el diablo, y sin dientes sonreímos: nada peor que mi sonrisa. Y así al demonio le ofresco eta frenda de hojas secas .

Toda la entrevista aquí


Ahora Leopoldo recita a E. E. Cummings en el II Festival Internacional de Perfopoesía de Sevilla, que se realiza por estos días, genial.





Finalmente dos poemas


DEDICATORIA

Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.

De "Last River Together" 1980



El loco mirando desde la puerta del jardín

Hombre normal que por un momento
cruzas tu vida con la del esperpento
has de saber que no fue por matar al pelícano
sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros
y que a nada sino al azar y a ninguna voluntad sagrada
de demonio o de dios debo mi ruina

de "Poemas del manicomio de Mondragón", 1987